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A Quienes Sostienen el Mundo Sin Que se Note.

9 jun 2025
2 min de lectura

Hoy decido hablar. Hoy alzo la voz, no solo por mí, sino por todos los que nos atrevimos a tomar un camino distinto. Los que decidimos emprender. Ser autónomos. Ser empresarios. Pequeños, medianos o grandes… todos con un mismo motor: crear, sostener y servir.

Porque ser empresario no es solo “tener una empresa”. Es cargar con la ansiedad del que debe pagar nóminas incluso cuando las cuentas tiemblan. Es tragarse la frustración cuando un proyecto no sale, pero aún así mantener el ánimo firme para que el equipo no se derrumbe. Es mirar el calendario fiscal con los dientes apretados y los hombros rígidos, sabiendo que Hacienda no perdona ni olvida. Es gestionar bajas, licencias, vacaciones ajenas mientras uno se pregunta cuándo fue la última vez que su familia salió junta de viaje. Es dormir con la cabeza llena de ideas, de problemas y de números. Y levantarse, aún así, con ganas de seguir intentándolo.

Nos llaman valientes… pero a veces se les olvida lo que realmente significa esa palabra. Ser valiente no es no tener miedo. Es tenerlo y avanzar igual. Es apostar el alma, el tiempo y el dinero para que otros puedan tener un empleo. Es poner el cuerpo cuando nadie más lo hace.

Somos cuestionados con facilidad. A menudo juzgados con dureza. Como si emprender fuera un privilegio y no una batalla diaria contra el olvido, la burocracia y, en ocasiones, la ingratitud. Muchos se indignan con nosotros sin saber que el plato de comida que tienen en la mesa, el techo bajo el que viven, y los sueños que están construyendo, existen gracias a alguien que un día decidió abrir una empresa y decir: “Aquí cabemos todos”.


Hoy me atrevo a decirlo con claridad: lo estamos haciendo bien. Y si a alguien le incomoda, es porque nunca ha tenido el valor de hacerlo. A ti, que revisas el teléfono en horas laborales mientras alguien te paga por dar lo mejor de ti: ten conciencia. Tu salario no se imprime mágicamente. Alguien lo suda, lo pelea y lo sostiene. No te digo que no descanses, te digo que seas justo. Porque del otro lado hay una persona, un autónomo, un empresario, que confió en ti.

A ti, empresario anónimo, proveedor silencioso de estabilidad y empleo, te abrazo. Tu lucha no está sola. Tu esfuerzo no es invisible. Y aunque muchos no lo digan, tú también estás construyendo patria.


UN ABRAZO INMENSO , DE SU MAYOR FAN Claudia Arango C.


 
 
 

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